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Cristina Grande

Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

CONEXIONES

   Se ha inaugurado la novena edición de Okuparte. Huesca rejuvenece cuando el arte se infiltra en su viejo tejido urbano. Cada año se recuperan espacios y es como si una piel castigada, casi necrosada, experimentase signos de mejoría. Quizás recorramos calles que nos eran casi desconocidas y descubramos obras de arte sorprendentes mientras dibujamos nuevos trayectos, nuevas conexiones, en nuestro plano cerebral. Hace tan sólo unos días, la cineasta Chus Gutiérrez (con quien compartí mesa en Documenta Madrid) decía que todos nos alimentamos de todo en los procesos creativos, de todo lo que vemos, de otras disciplinas artísticas que nos influyen, y que hay que permanecer con los ojos abiertos. También se habló en esa mesa de la influencia de la literatura y del cine en la realidad, a veces más determinante que la influencia de la realidad en las artes. Se me ocurre, como ejemplo, la descripción que el historiador Ricardo del Arco (que murió en Huesca en 1955) hacía de la visita de unos nobles al palacio y jardines de Vicencio Juan de Lastanosa (que también murió en Huesca, en 1681). Apenas queda nada de ese palacio, ni de su magnífica biblioteca, ni de sus versallescos jardines llenos de raras especies de animales y plantas, pero las palabras de Ricardo del Arco permanecen, y con ellas un imaginario de la ciudad. He visitado varias veces el Seminario en pasadas ediciones de Okuparte, y la bellísima casa Polo, en la cual tiene ahora su estudio el diseñador Isidro Ferrer. He visto la ciudad con otros ojos, y en esos paseos con artistas vivos y muertos, con espíritus que buscan a Lastanosa, la ciudad se me mostraba más compleja, más historiada, más rica, y más moderna.

Heraldo de Aragón (Huesca, 11-5-08)

15/05/2008 08:56 cristinagrande #. sin tema Hay 1 comentario.

COSAS QUE NO SE VEN

 

    “La letra con sangre entra”, el boceto de Goya adquirido por el Gobierno de Aragón, se presenta en sociedad coincidiendo con el segundo aniversario del Museo Pedagógico de Aragón. No hay dos formas más opuestas de entender la educación. He visitado varias veces el Museo Pedagógico y no es la nostalgia del pasado lo que me hacen sentir bien allí adentro, sino la percepción de la bondad, entusiasmo y dedicación de aquellos maestros que creían en el ser humano. Victor Juan Borroy, como heredero de ese espíritu humanista, se pasea con la cabeza muy alta entre pupitres de madera, mapas, libros, encerados, huchas del Domun, cuadernos, estufas de leña y otras piezas que recrean aquella escuela. Leí con alegría, hace un tiempo, la edición facsímil del Libro de los escolares de Plasencia del Monte (publicado en 1936 por el maestro Simeón Omella) con prólogo del mismo Víctor Juan. Se fomentaba la imaginación, el respeto al ser humano y a la Naturaleza, la solidaridad más que la competitividad, una serie de valores (esas “cosas que no se ven” a las que se refiere Victor Juan) que nos se cultivan precisamente con el latiguillo que pintó Goya en su momento. No es que yo quiera hacer con esto un análisis del estado actual de la enseñanza, ni mucho menos, eso corresponde a los pedagogos, pero sí me gusta pensar que algo de ese espíritu permanece, que el esfuerzo de aquellos maestros no fue en balde. Cuando ayudo a mi sobrineta con las multiplicaciones, o cuando leemos su libro preferido, “Valentina en París”, deseo que ella nunca tenga que conocer látigos ni humillaciones. Me pide que le cante algo que yo aprendí de pequeña: “Cuando tú me das tu amor, una estufita es mi corazón”.

Heraldo de Aragón (Huesca, 18-5-08)

20/05/2008 10:29 cristinagrande #. sin tema Hay 3 comentarios.


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