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Cristina Grande

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2009.

LA P DE SEPTIEMPBRE

Cuántas cosas inútiles se pueden acumular en una casa!. Aún conservo en un cajón mi primer teléfono móvil, que data de 1999. Sé que en caso de necesidad se pondría de nuevo a mi servicio, pero sólo lo guardo por una especie de cariño absurdo. Tardé años en sustituirlo por un modelo más pequeño y avanzado que ya casi no recuerdo. En España se cambia de móvil todo el rato, una vez al año, según las estadísticas. Y se envían millones de mensajes en el mundo cada diez segundos. Guardo mensajes antiguos como mi tía Dorita guardaba todas las postales que recibía, o mi madre conserva las cartas de mi padre con una gometa alrededor. Hay algo patológico en esa manía de guardarlo todo, un indicio de síndrome de Diógenes hacia objetos que puedan contener algún protón de memoria en su interior. Un viejo encendedor de mesa que no funciona, una figurita rota y pegada con Imedio, una corbata mugrienta, y hasta un cable de antena inservible puede provocarnos una medio sonrisa. Mi último móvil sólo me ha durado cuatro años. El fichero de mensajes está lleno, me cuesta borrarlos. También me cuesta abreviar las palabras cuando los escribo. Ni siquiera me como la –p- de septiembre porque esa letra prescindible significa algo importante para mí, como esos objetos inútiles que nos resistimos a quitar de en medio. Empieza septiembre, un nuevo curso, un nuevo año agrícola después de revisar los libros de cuentas, un buen momento para ponerse al día sin demasiados sentimentalismos. Pero al final, siempre resulta difícil tener que desprenderse de algo.

HERALDO DE ARAGÓN (31-8-2009)

01/09/2009 12:09 cristinagrande #. sin tema Hay 2 comentarios.

MI RÍO

El puente de Santiago es el único de Zaragoza bajo el que anidan las golondrinas. Eso nos lo contó el patrón del Ebrobús, Luis Calavia, un día antes de que el barquito encallara junto a la pasarela del voluntariado. Desde el centro del río ese puente misil me pareció una auténtica maravilla. El agua estaba turbia, como la de los grandes ríos de cierta edad. Quise ver la enorme cabeza de un siluro cerca de la superficie, y disfruté la travesía una barbaridad. Hace unos años, cuando Luis Calavia hacía los cursos de navegación, sus compañeros le preguntaban que para qué quería un zaragozano ser patrón de barco. ¿Para navegar por el Ebro?, le decían con ironía. Pero es que la vida es así, así de extraña y maravillosa, a veces. Yo siempre quise vivir con vistas al Ebro, pensaba que la corriente me había traído desde Haro, donde nací, y quizás, contra mi voluntad, me llevase río abajo a la hora de morir. “La vida es un largo río tranquilo” es el título de una película francesa de la que apenas recuerdo nada, quizás era una comedia, y yo he acabado apropiándome ese título (un poco alterado) como una de esas frases que vienen de repente a la cabeza. Poder navegar por el río de tu vida es una experiencia hermosa. Es como reencontrarse con viejos amigos. No tienes que dar explicaciones de tus andanzas, porque para ellos no importa lo que hagas o dejes de hacer, sino lo que eres. No quise hacer fotos, no sé por qué. Sé que habré salido de bislay en alguna de las fotos que disparó una joven turista que iba descalza. También sé que la vida no es un largo río tranquilo.

HERALDO DE ARAGÓN (7-9-2009)

08/09/2009 12:33 cristinagrande #. sin tema Hay 1 comentario.

LOCALES VACÍOS

 

Una vez soñé que me haría empresaria. Reabriría uno de esos viejos cines que fueron desapareciendo de nuestro paisaje (el cine Coso, los Buñuel, el cine Palacio, los Goya, el Quijote, el cine Norte, El Fuenclara, el cine Salamanca...) para poner exclusivamente películas en versión original. El cine Mola lo desechaba porque una vez, viendo “El buscavidas”, el sonido era tan malo que apenas quedamos tres personas al final de la proyección. De niña odiaba a las taquilleras de los cines, me resultaban antipáticas en general aunque en mi pueblo no había más que dos cines. En mi sueño yo haría de taquillera de vez en cuando, para vengarme de aquellas cacatúas del franquismo que me daban localidades siempre esquinadas. Finalmente mi sueño se desvaneció, por suerte, como tantos otros. Durante una temporada me imaginé que sería un buen negocio abrir una parrilla argentina, con una gran barra donde comer la entraña sin demasiado protocolo, y mi hermano de socio y cocinero en los fogones. Me fijaba en los locales vacíos. Aún lo hago. Pero no valgo para los negocios, eso lo tengo claro, y que no he heredado la facultad de algunos miembros de mi familia para el mostrador. La mercería de mi difunto tío Sixto (fundada en 1956 con el nombre de San Antonio) acaba de trasladarse a otro sitio. Veo el local vacío y siento un poco de pena. Es un local pequeño, que hace chaflán y siempre fue muy luminoso. Pego la nariz al escaparate y me pregunto qué negocio podría funcionar en ese rincón de mis sueños.

HERALDO DE ARAGÓN (14-9-2009)

20/09/2009 19:26 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

DAR LA TALLA

 

Nos ponían por orden de alturas en la fila del colegio. Según el ritmo de crecimiento podías cambiar de posición radicalmente, en poco tiempo. Ahora una Universidad de Estados Unidos dice que los altos son más felices. Conozco a poca gente alta, es decir, que pase del 1´77 en varones o del 1´65 en mujeres, así que mi observación me sirve de poco para crear una teoría propia. Alfredo Cabañuz no es alto. Es pintor y profesor de secundaria. Es mi primo hermano. Acaba de inaugurar una exposición titulada “Sentir el orden” en el Centro Cultural Matadero de Huesca. Son veintidós cuadros complejos, en los que se funden la geometría, el amor a la pintura, años de estudio y trabajo, y una profunda interiorización (como explicó Luis Lles a los medios). Saliendo de la rueda de prensa, dos ex alumnas de Sariñena le saludan con cariño y eso le hace tan feliz como sus óleos. También acaba de ser pregonero de las fiestas patronales de Lanaja. Su felicidad, sin embargo, no depende de estar o no estar viviendo un momento dulce. Depende, sobre todo, de su coherencia en la búsqueda constante, casi obsesiva, del orden de la vida. Mi amiga Mercedes Ventura es realmente alta. Me encanta verla calzada con afilados tacones, sorteando con ligereza toda clase de obstáculos, obstáculos que a mí, por ejemplo, me resultarían insalvables. Su sonrisa, a veces, me desconcierta. Yo soy bajita. Últimamente me río poco, pero no creo que eso tenga que ver con mi talla. La gente feliz que conozco, como Alfredo y Mercedes, es la que se dedica a su trabajo con pasión, y a sus seres queridos sin pasar factura alguna.

HERALDO DE ARAGÓN (23-9-2009)

24/09/2009 11:00 cristinagrande #. sin tema Hay 1 comentario.

SANMIGUELADA

La espada de San Miguel se queda clavada en el espinazo del demonio con cara de hombre. El eje de la tierra permanece completamente vertical mientras dura el equinoccio de otoño. La balanza, que representa a la Justicia y al signo de Libra, empieza después a inclinarse hacia la oscuridad del invierno. Es hora de hacer balance, de revisar y romper papeles atrasados, de empezar un nuevo cuaderno. El sol membrillero calienta lo justo y se ve todo con una rara transparencia. Esta especie de otoño-primavera que comprende el final de septiembre y primera quincena de octubre se conoce en Aragón como Sanmiguelada. Es también, según el Vocabulario de Moneva, esa época que media entre el final de la trilla y el principio de la sementera, y un tiempo por tanto propicio para cumplir compromisos y contratos. Pero siempre habrá gente sin honor que se enriquece con todas las subvenciones habidas y por haber y luego no paga las deudas contraídas con sus vecinos. Las muchachas que estaban hartas de sus señoras aguantaban hasta estas fechas para hacer “Sanmigalada” y buscar sitios mejores: “Sabe qué, señora, que si la camisa no está bien planchada, que ahí se queda, que se la planche usted”. La señora despechada decía entonces: “La muchacha y el gallo, un año”. Es también en esta época cuando aumenta el número de demandas de divorcio, pero eso no aparece en ningún diccionario. La calle Mayor se reabre por fin al tráfico rodado. Desde mi ventana no puedo dejar de ver las flechas recién pintadas en medio del asfalto, tan rectas y refulgentes. Algunas especies de pájaros cantan dulcemente, como en primavera, como si fuesen a iniciar una migración.

HERALDO DE ARAGÓN (29-9-2009)

 

30/09/2009 09:29 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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