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Cristina Grande

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2013.

PUENTES

Íbamos por la ribera del Ebro mi amiga Valentina y yo. Llegamos hasta el pabellón puente por la margen izquierda, y como no se podía cruzar, allí nos dimos la vuelta. El río se veía espléndido, como un gran río europeo. Pasado el Club Deportivo Helios nos encontramos un espectacular despliegue militar y mucha gente mirando. Pensamos que estaban haciendo maniobras los pontoneros. Luego nos enteramos de que estaban construyendo un puente provisional que podríamos cruzar en un par de días. Cruzar puentes debe de ser algo inherente al ser humano, anterior incluso a la capacidad de construirlos. Dos días más tarde arrastré a mi madre –algunas mañanas desayunamos juntas en la plaza del Pilar- hasta el club Náutico, pero era demasiado temprano y estuvimos mirando el puente de los pontoneros como si fuera el mayor espectáculo del mundo. Mi madre llevaba tacones y habría cruzado como las divas cruzan una pasarela. La memoria es caprichosa, ya sabemos, y recordé el río Po a su paso por la ciudad de Turín una mañana fría de cielo azul, y recordé el Garona cuando lo cruzábamos hacia Les Abattoirs.  Los puentes vienen a ser como la sinapsis de las neuronas, que es una unión especializada imprescindible para la percepción y el pensamiento. ¿Y si los seres humanos fuéramos células de un único organismo? Mi amiga Valentina soporta con gran educación mis continuas divagaciones mentales mientras caminamos. La corriente del río me lleva de una cosa a otra y no puedo dejar de pensar, fantasear y concatenar.
HERALDO DE ARAGÓN (9-7-2013)
19/08/2013 11:08 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

COINCIDENCIAS

Una buena amiga me regaló el último libro de Rosa Montero, “La ridícula idea de no volver a verte”. De primeras quizá no me convencía el título. La extraordinaria vida de Marie Curie le sirve a Rosa Montero para destilar los grandes temas de la naturaleza humana: la vida, la muerte, el amor, la memoria y la creatividad. Le llevo el libro a mi madre. Sé que le gustará. De paso le pido que  me ayude a buscar, en nuestra caótica biblioteca, una guía de Italia que no encuentro por ninguna parte. Encontramos un baulillo con reliquias familiares: cartas de mis abuelos, de mis tíos abuelos, montones de estampas de vírgenes y beatas, tarjetas de visita, telegramas y muchos recordatorios de muertos. “Los humanos no sabemos qué hacer con la muerte. Sí, hay que hacer algo con la muerte. Hay que hacer algo con los muertos. Hay que ponerles flores. Y hay que hablarles”, dice Rosa Montero. Leo una carta de mi tío abuelo a su hermana fechada en 1939. Aún no he puesto la carta en su sitio, junto al resto de las reliquias, cuando suena el timbre de la puerta. Me quedo de piedra al ver a una prima de mi madre que casualmente es la hija del autor de la carta que acabo de leer. Rosa Montero también habla de esas raras coincidencias que la vida regala de vez en cuando. Dice que las coincidencias forman parte de un inconsciente colectivo que nos entreteje. La prima de mi madre se va muy contenta con la carta de su difunto padre en el bolso. Hay que enterrar a los muertos. La guía de Italia sigue sin aparecer.    

HERALDO DE ARAGÓN (27-8-2013)

29/08/2013 12:04 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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