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Cristina Grande

Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2013.

LA FLOR DEL TIEMPO

“Las novelas son espejos. En ellos se refleja el autor y a cada lector le devuelven su propia imagen”, vino a decir Julio Llamazares en la presentación de su novela “Las lágrimas de San Lorenzo”. También dijo que el paisaje, siempre presente en su obra, es un espejo de nuestros estados de ánimo y de nuestra memoria. Pienso en sus palabras, no sé por qué, al ver los grupitos de amapolas que han salido en los últimos días por los ribazos y descampados, mientras subimos la cuesta que bordea la ermita de Arándiga. La memoria y el tiempo son los temas principales de la obra de Llamazares. La madre del protagonista sufre el mal de Alzheimer, “como si las palabras la hubieran abandonado junto con los recuerdos de su propia vida. Porque los recuerdos necesitan las palabras para serlo y, al revés, porque las palabras, sin nada que nombrar, se borran”. Las amapolas duran pocos días –la flor del tiempo- y siempre me producen un sentimiento contradictorio, como de nostalgia de un futuro ya vivido. Los espejos me van gustando menos con los años, quisiera mirar más lejos, revertir la miopía aguda que me obliga a fijarme en lo más cercano. Me gusta reconocerme, pero no tanto, en lo que leo y en lo que escribo, porque se trata de ampliar horizontes, después de todo, estirando la memoria y el anhelo donde no llega la vista. El rojo amapola es inigualable, un año más, y las amapolas duran poco, ya sabemos. ¿Y si el tiempo no hubiera pasado?, dice el protagonista de la novela de Llamazares.

HERALDO DE ARAGÓN (7-5-2013)

15/05/2013 07:19 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

IKEBANA

Mayo es el mes de las flores. Cuando era niña hacíamos una especie de procesión por el patio del colegio para depositar ante una imagen de la Virgen pequeños ramos improvisados con flores silvestres. No había dos ramos iguales, como no hay dos caligrafías iguales. El arte floral japonés, llamado Ikebana, procede de las ofrendas florales a Buda y se remonta al siglo VII. Se basa en un triángulo escaleno cuyos vértices representan el cielo, la tierra y el hombre. Se podría decir que es poesía visual y está por tanto emparentado con los haikus, que sólo tienen tres versos. De un centro de flores enorme que me llegó por mi cumpleaños he hecho tres ramos muy distintos. No me acababa de gustar la mezcla abigarrada de gerberas, rosas, lirios, dalias imperiales, statis, y grandes hojas verdes que producía un poco de desasosiego y ocupaba demasiado espacio. Así que separé las rosas, de color rosa pálido, y las puse en una cafetera antigua de porcelana blanca. En un cantarico dispuse por otro lado las flores blancas con un poco de statis amarillo. Y finalmente todo lo fucsia y morado fue a un jarrón de cristal que ahora adorna un rincón de la cocina. Pasé un rato muy agradable mientras hacía los ramos. Me alejaba un poco para ver el efecto y luego me acercaba para hacer un retoque aquí o allá, y al final me sentí muy satisfecha de mi obra, como si hubiese escrito un poema. Sería bonito aprender un poco más sobre el arte floral, pensé, ya que la poesía nunca se me ha dado bien. El espíritu siempre agradece la armonía.

HERALDO DE ARAGÓN (14-5-2013)

15/05/2013 07:26 cristinagrande #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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